lunes, 25 de febrero de 2013

Aquí os dejo a una chica que canta muy bien:


Relato:

 Las mejores amigas también se pelean
Esta es la historia de cómo mi mejor amiga y yo nos enamoramos del mismo chico y casi perdemos nuestra amistad.

Llovía y hacia mucho frío; mi mejor amiga y yo estábamos en casa haciendo los deberes. Me preguntó:

- ¿Quién te gusta? 

Se me empezaron a helar las venas. ¡Todavía no le había dicho qué chico me gustaba! 

-¡Nadie!- le grité
-¿Te crees que soy tonta? Se te está poniendo la cara roja... y te conozco desde que teníamos tres años.- Me respondió ella con tono de impaciencia.

Entonces, cedí a contárselo:

-¡Vale!, pero no se lo digas a nadie, y menos a Nerea; ya sabes cómo es. (Nerea es muy buena amiga, pero no sabe guardar secretos) y tampoco a Jorge (es nuestro mejor amigo y tampoco sabe guardar secretos).
-¡Te lo prometo! Pero date prisa, que mi madre debe de estar al llegar.

 En ese momento se oyó el timbre de mi puerta y apareció la madre de Irene, diciendo:

-¡Irene cariño, nos vamos!, que te toca dentista.
-¡Espera, que Gabriela me tiene que contar  algo  muy importante!

La madre de Irene empezó a empujarla hacia la puerta y, cuando se estaba cerrando grite:

-¡Es Jaime!

La puerta se cerró. Lo peor ya había pasado. Creo que me escuchó, porque vi su cara de asombro.

 Al día siguiente, en el colegio no paraba de decirme:

-Uhhhhhhhhh, así que te gusta Jaime, ¿eh?- con tonito de cachondeo...

Ahí está la respuesta de por qué no quería decírselo: sabía que iba a estar todo el día chinchándome con ese tema. Pero reflexioné sobre una cosa. Quizás si le hacía tanta gracia y me hacía rabiar, era porque a ella le gustaba también. Y se lo pregunté:

- Irene, te quiero hacer una pregunta: ¿quién te gusta?

Su cara enrojeció y me gritó:

-¡Nadie!
-¿Te crees que soy tonta? Se te esta poniendo la cara roja y te conozco desde que teníamos  tres años.- Le respondí con tono de impaciencia.
-¡Vale!, pero no te enfades, ¿eh?
-¡Te lo prometo!
-¡Es Jaime!

En ese momento empezé a delirar... ¡No me esperaba eso de mi mejor amiga! ¿Cómo podía ser que nos gustara el mismo chico?

Al cabo de tres semanas parecía que nos habíamos acostumbrado, pero empezamos a discutir:

- Estoy segura de que le gusto- me dijo ella
- Yo creo que no, me mira todo el rato...- dije yo
- Eso te crees tú- respondió

Pasaron varios meses, se acercaba la excursión de fin de curso; yo iba de pareja con Irene, pero era evidente que no nos apetecía ir juntas. La profesora nos dijo que no había vuelta atrás, que hacía tiempo que habíamos hecho nuestra elección y ya no se podía cambiar...
Llegó el día en que salíamos para Tarragona; apenas nos hablamos en toda la semana.
El último día, en la discoteca que había en el hotel, me di cuenta de una cosa: habíamos estado sin hablarnos medio curso y se suponía que éramos mejores amigas desde que teníamos tres años. Se me ocurrió una grán idea. Cogí el micrófono que había y dije un par de palabras:

- Compañeros, me gustaría decir algo: hace unos meses que Irene y yo nos peleamos por problemas personales que no le hemos querido contar a nadie. Hoy me doy cuenta de que era una estupidez. Donde quieras que estés entre el público, hemos perdido mucho tiempo enfadándonos... y quería pedirte perdón.

Mis compañeros empezaron a aplaudir. De repente, Irene subió al escenario, me cogió de la mano y nos abrazamos. No se cuanto duró, tal vez horas o quizás una eternidad, pero me dió igual.

Ese día aprendimos una grán leccion: que éramos inseparables y que las mejores amigas también se pelean.